Pocos descubrimientos del complejo mundo científico actual pueden ser
considerados realmente como revolucionarios. Sin embargo cuando ello ocurre,
transformamos correctamente el modo en que trabajamos y pensamos. Aunque el
progreso en las diferentes ciencias parece ser lento y su evolución resulta una
letanía de "paso a paso", en el caso de la biología molecular ha sucedido lo
contrario. Dicha disciplina ha sido afortunada con grandes cambios en tiempo
relativamente corto. Uno de estos se dió a mediados de los 70' y produjo un
gran número de descubrimientos, entre ellos: la identificación de enzimas de
restricción , el desarrollo de vectores de clonación y la introducción de
técnicas nuevas como el Southerm blot. Un segundo salto tecnológico ocurrió en
1985, con introducción de la herramienta con mayor aplicación el laboratorio
clínico: la reacción de polimerasa en cadena, más conocida por sus siglas en
ingles PCR (Polymerase Chain Reaction).
Esta, es una forma simple y especialmente muy rápida de multiplicar el ADN
presente en diferentes muestras biológicas para posibilitar su identificación
al permitir la obtención de millones de copias de una determinada secuencia de
ADN. Esta tecnología ha revolucionado la investigación clínica y el laboratorio
de diagnóstico. Cabe mencionar que esta reacción fué inventada y desarrollada
por el químico Kary B. Mullis quien ganó por sus trabajos el premio Nobel de
química en 1993. Las aplicaciones diagnósticas de esta tecnología se realizan
en campos tan diversos como el de las enfermedades infecciosas (SIDA, Papiloma
virus humano, Hepatitis C, Tuberculosis, Clamidia, Herpes, Malaria, etc.), en
el estudio de enfermedades genéticas (enfermedad de Duchenne, fibrosis
quística, etc.), oncología (oncogenes) o en medicina legal identificando
paternidad o culpabilidad en líquidos biológicos, etc.
En el terreno del diagnóstico microbiológico de las enfermedades infecciosas no
virales ,la PCR detecta directamente en diferentes tipos de muestras, patógenos
tradicionalmente dificiles de cultivar tales como, Clamidia, Legionella y
Micoplasma y/o aquellos que requieren de largos períodos para su desarrollo in
vitro y/o que se encuentra en muy baja concentración en los líquidos biológicos
como es el caso del Mycobaterium tuberculosis, enfermedad en la que muchas
veces el tratamiento empírico tiene que iniciarse antes del diagnóstico
definitivo, apoyádose únicamente en el cuadro clínico.
En el laboratorio, mediante el uso de PCR se puede identificar en una pequeña
muestra biólogica al Mycobacterium tuberculosis, en tan sólo 4 horas, en lugar
de las 6 semanas que toman las técnicas del cultivo convencionales con una gran
sensibilidad y una especialidad muy similar.
En virología, esta tecnología nos permite identificar al agente infeccioso
independientemente de su respuesta serológica, una gran ventaja en el
diagnostico de enfermedades virales dónde los anticuerpos aparecen luego de un
largo período de la infección y a veces en forma impredecible o en aquellos
numerosos casos donde se quiere precisar si la presencia de anticuerpos es
señal de infección antigua o activa como puede ser el caso del hallazgo de
anticuerpos a Hepatitis C y la necesidad de precisar si el virus está presente
o no, También es gran aplicación en el diagnóstico de enfermedad viral neonatal
donde el diagnóstico serológico de la infección es generalmente enmascarado por
la presencia de anticuerpos matermos circulantes.
Como se puede apreciar, las aplicaciones de esta novedosa técnica parece no
tener limites pues en esencia, el proceso permite a los científicos encontrar
una aguja en un pajar creando un pajar lleno de agujas.
Hoffman-La Roche Inc., Perkin-Elmer Corporation y Cis Bio International son los
puntales entre las grandes empresas que disputan este creciente mercado de más
de mil millones de dólares que está revolucionando la medicina, acelerando el
diagnóstico y tratamiento del paciente.
En la actualidad ya se dispone de sistemas de identificación de Chlamydia
trachomatis, Pneumocystis carinii, Helicobacter pilori , HIV Hepatitis C y sus
genotipos, de Mycobacterium tuberculosis, Neisseria gonorrheae HTLV-I, HTLV-II,
Papiloma virus y sus diferentes serotipos, Mycoplasma pneumoniame, Plasmodium
Leishmania, etc.
En otro campo, grandes progresos, han llevado a la identificación de los
defectos genéticos responsables de diferentes entidades. Entre ellas, tenemos
la distrofia muscular de Duchenne y la fibrosis quística. En este último caso
el gen causante fue identificado en 1989, y hasta entonces, no había
información sobre la base bioquímica de la enfermedad.
Desde el descubrimiento del gen, numerosos estudios han aclarado la función
tanto del producto genético normal como del producto genético defectuoso,
responsable de la enfermedad.
El estudio genético por PCR se efectúa en ambos padres y pacientes para
identificar el defecto y el riesgo de enfermedad. Existe una larga lista de
mutaciones, algunas de ellas asociadas con grados de la enfermedad, con
diferencias de razas, etc. La actual tecnología detecta sólo de 10 a 20 de las
mutaciones más frecuentes causantes de fibrosis quística, sin embargo, otras
múltiples mutaciones pueden ser responsables de la enfermedad.
También se ha introducido el uso de PCR para el estudio del complejo mayor de
histocompatibilidad que son los antígenos HLA, especialmente, los de la región
HLA-D conocidos en la actualidad como moléculas HLA de clase II.. Con ello, se
puede realizar pruebas de paternidad y la identificación de tejidos.