Lima, 27 de Agosto de 2008
   
 
Lp(a) y enfermedad vascular oclusiva

La infección por Chlamydia trachomatis es una de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) con mayor incidencia y, potencialmente, de las más dañinas del mundo. La Chlamydia está en todas partes: 4 millones de casos de C.trachomatis al año en los EE.UU., y 3 millones de casos al año en Europa y pueden afectar a cualquiera: hombres, mujeres, e incluso a recién nacidos.

Una vez diagnosticada, el tratamiento de la infección por Chlamydia es bastante sencillo y generalmente eficaz. Sin embargo, el problema estriba en que la Chlamydia es difícil de detectar, siendo asintomáticos un elevado porcentaje de pacientes infectados. Los métodos de detección habituales suelen adolecer de falta de la sensibilidad o especificidad necesarias para un diagnóstico preciso.

Dado que una infección no detectada puede producir graves consecuencias, desde enfermedad inflamatoria pélvica (PID) hasta infertilidad, se necesita un método de detección directa que proporcione un resultado oportuno definitivo.

La reacción en cadena de polimerasa (PCR) es la técnica más sensible para detectar Chlamydia trachomatis. Esta herramienta diagnóstica, sencilla pero elegante, imita la replicación natural de ADN amplificando secuencias genéticas específicas “bien conservadas”, de forma que puede detectarse una sola molécula de ADN en presencia de millones de otras moléculas de ADN. El resultado es la detección directa de agentes infecciosos, tales como Chlamydia en forma precoz y con gran precisión.

En el Laboratorio Clínico Roe, se utiliza la primera prueba para Chlamydia trachomatis con la potencia de la PCR: sensibilidad exquisita unida a especificidad de especie, en un sistema de diagnóstico completo, fácil de utilizar y que produce resultados definitivos en forma precoz.

Hasta ahora los tests no han proporcionado el nivel de certeza necesario. Consecuencia de ello es que muchos pacientes sintomáticos o asintomáticos, no fueron tratados adecuadamente.

Otros pacientes, con un resultado no definitivo, pueden haberse mostrado renuentes en cuanto al cumplimiento de un tratamiento empírico.

Por ejemplo, sólo en Europa, si esta prueba reemplazara al cultivo como instrumento diagnóstico para Chlamydia, cada año miles de mujeres en cada país del continente escaparían a la infertilidad provocada por Chlamydia. C. trachomatis provoca aproximadamente el 50% de los casos comunicados por uretritis no gonocócica entre los varones.

En los países europeos, aproximadamente 150,000 hombres por país padecieron NGU en 1991. Pero los varones infectados asintomáticos son difíciles de identificar.

De hecho, el 25% de los varones infectados son asintomáticos. Para reducir la incidencia de la enfermedad, es esencial descubrir a estos portadores asintomáticos de C. Trachomatis antes de que desarrollen síntomas o de que sigan diseminando la infección.

Los tests normales no son suficientemente sensibles para responder a las necesidades de la población asintomática. Algunas aplicaciones diagnósticas están diseñadas para muestras de torundas genitales femeninas.

En otras, como ciertos inmunoensayos enzimáticos, los diseños de validación del producto están orientados a la detección de niveles muy elevados de antígenos de Chlamydia.

Además, la cruenta torunda uretral no es un procedimiento aceptable para la mayor parte de los pacientes varones.

Para identificar fácilmente varones asintomáticos afectados, se necesita una prueba sensible y específica que ofrezca comodidad al paciente.

Con la PCR se puede detectar fiablemente la Chlamydia, incluso en muestras de orina masculina proporcionando un cómodo método de despistaje en la población masculina asintomática.

En la mujer embarazada infectada, existe el peligro de endometritis post-partum y un aumento del riesgo de mortalidad perinatal.

Muchos de los enormes costos asociados a la Chlamydia resultan de la hospitalización de niños con neumonía por Chlamydia.

Y hay otras secuelas graves. Las infecciones clamidianas oculares en adultos y niños han dado lugar aproximadamente a 20 millones de casos de ceguera en todo el mundo. C. trachomatis es también un desencadenante de artritis reactiva con una sintomatología que va desde una artritis pasajera aislada hasta una enfermedad sistemática más grave que requiere una intensa y costosa terapia.

En conclusión esta prueba junto con la determinación de anticuerpos IgM en sangre, conforman una excelente herramienta diagnóstica.
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