Debe diferenciarse la lipoproteína (a) [Lp(a)] de la apoliproteína A1, que como
se sabe, es la apolipoproteína predominante en la lipoproteína de alta densidad
(HDL).
Conocida como Lp(a), la lipoproteína (a) es un factor independiente de riesgo
coronario. Esta lipoproteína dañina, está implicada en la fisiopatología de la
enfermedad vascular oclusiva por dos diferentes mecanismos: aterogénesis y
trombosis.
La Lp(a) promueve la aterogénesis por un mecanismo similar al del LDL, es
decir, depositando colesterol en el ateroma con un efecto aún mayor que el del
LDL.
Por otro lado, la Lp(a) ejerce un efecto antitrombolítico, promoviendo la
trombosis al inhibir la activación del plasminógeno. Estructuralmente, la Lp(a)
es similar al plasminógeno, lo que explica por que estas dos proteínas compiten
por los sitios de activación.
La Lp(a) es sintetizada principalmente en el hígado, pero su rol fisiológico es
incierto. La teoría más importante es que la Lp(a) actuaría en la reaparación
del daño vascular, entregando el colesterol necesario para la regeneración
endotelial.
Las concentraciones elevadas de Lp(a) están asociadas con un riesgo aumentado
de enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular y enfermedad vascular
periférica. Sin embargo, se ha llegado a la conclusión que el riesgo asociado a
Lp(a) es independiente de los otros factores de riesgo conocidos (hipertensión,
cigarrillo, historia familiar e hipercolesterolemia).
Analíticamente, las diferencias que se observan entre individuos son mayores
que las que se ven en las otras lipoproteínas. De hecho, hay sujetos que
superan el valor máximo normal que es 10mg/dL hasta por más de treinta veces.
Actualmente, no hay una terapia específica efectiva y lo racional para medir
Lp(a) es identificar aquellos pacientes que tiene un riesgo agregado y que por
lo tanto se beneficiarían más al controlarse otros factores de riesgo
concomitantes.