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| La Enfermedad Infecciosa Sorpresa de la Decada |
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Dos casos típicos de infección por virus de hepatitis C:
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| Caso
A |
Después de que varios exámenes físicos anuales revelaron una ligera elevación
en las pruebas de funcionamiento hepático, un atleta de 27 años fue evaluado y
dió resutados positivos de anticuerpos a virus de la hepatitis C (VHC).
El único factor de riesgo de este hombre fue un episodio aislado de uso
intravenoso de heroína a los 20 años. El no recuerda haber tenido alguna
enfermedad significativa y declara haber estado siempre en perfecto estado de
salud.
Esta preocupado acerca del significado de esta prueba positiva de anticuerpos a
virus de hepatitis C (VHC) y por los efectos que la infección puede tener sobre
su carrera; pero lo que más le preocupa es transmitir esta infección a su
esposa quien está embarazada, según se ha descubierto recientemente.
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| Caso
B |
Un hombre de 42 años, previamente sano, desarrolló ascitis y se le encontró
cirrosis hepática. El interrogatorio reveló que su conversión religiosa a los
24 años de edad, fue precedida por 5 años de uso severo del alcohol y drogas.
El hombre había sido sometido anualmente a varios exámenes fisicos del seguro,
ninguno de los cuales reveló algún hallazgo fuera de lo normal. La prueba de
anticuerpos a VHC, fue positiva. Las preguntas a considerar y esperamos que
esta revisión ayude a resolver son las siguientes:
| 1.- |
¿Cuál es la historia natural de la infección del VHC? |
| 2.- |
¿Cómo contribuyen las técnicas moleculares a nuestro
conocimiento del virus? |
| 3.- |
¿Cuáles son las pruebas de despistaje apropiadas para
la infección de VHC bajo circunstancias normales, y como éstas deberían ser
modificadas para condiciones inusuales?. |
| 4.- |
¿Qué clase de prueba debería ser usada para monitorear
la terapia, y cuando debería hacerse? |
| 5.- |
¿Cuáles son las actuales indicaciones para análisis de
genotipo y subtipo y hacia donde podría ser dirigida esta interesante área? |
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Métodos de laboratorio en el diagnóstico y tratamiento de la
infección de virus de hepatitis C |
Cuando fueron desarrolladas las pruebas de diagnóstico para hepatitis A y B en
la década de 1970, se puso en evidencia que tanto el 90% de la hepatitis por
transfusiones, eran causadas por un virus diferente.
Por lo tanto, esta infección fue llamada hepatitis no-A, no-B y estudios
bioquímicos y de infectividad revelaron que el agente causal tenía un diámetro
menor de 50nm, y que contenía lípidos.
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Las expectativas de que un solo virus probara ser el único o principal agente
etiológico de hepatitis de transfusión y que fuera denominado "hepatitis C"
fueron tan grandes, que los siguientes virus de hepatitis fueron llamados D y
E, reservando un lugar para C cuando éste fuera finalmente identificado
Su detección y determinación de la secuencia genética, y el desarrollo de
anticuerpos y ensayos moleculares para el virus, representa un triunfo de la
biología molecular. El virus causante de la hepatitis C nunca antes había sido
aislado; tampoco había crecido en cultivo ni había sido visualizado por
microscopio electrónico.
El mayor descubrimiento llegó en 1989, con la detección del clon 5-1-1 de cADN
de un chimpancé infectado, en Chiron Corporation (Emeryville, Calif).
A partir de esta primera secuencia identificada, se logró la determinación de
la secuencia de nucleótidos de todo el genoma. Se determinó que el virus de la
hepatitis C es un virus ARN de cadena de una longitud de aproximadamente 9500
bp. Homologías en su secuencia de bases sugieren que el virus es miembro del
grupo de los flavivirus.
Estudios subsecuentes han revelado que hay numerosos genotipos del virus, cada
uno de los cuales ha sido dividido en varios subgrupos. Dentro de un paciente,
el virus puede experimentar una variación significativa durante el curso de la
enfermedad, pero aparentemente no cambia de genotipo.
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La Historia Natural de la Enfermedad |
Las pruebas de diagnóstico hicieron posible estudiar la historia natural de la
enfermedad
El virus es más comúnmente transmitido paralelamente.
La transmisión vertical claramente ocurre esporádicamente pero no es común, y
la transmisión sexual es probable pero rara.
Algunas personas con HCV (hepatitis C viral) crónica no tienen factores de
riesgo conocidos.
En personas infectas por transfusión y en chimpacés infectados
experimentalmente, la viremia ocurre dentro del plazo de una a dos semanas
después de la exposición. Las infecciones son usualmente leves o asintomáticas,
pese a que reportes anecdóticos atribuyen un cuadro de hepatitis fulminante al
VHC.
Los títulos del anticuerpo desarrollan posteriormente, aunque el tiempo exacto
de detección del anticuerpo depende de la sensibilidad de la prueba.
Entre 50% y 90% de las infecciones se vuelven crónicas.
El porcentaje exacto no es conocido porque algunos individuos que superan la
infección, aparentemente pierden los títulos del anticuerpo.
El anticuerpo parece no dar protección y pacientes con el anticuerpo pueden ser
infectados con un virus de otro genotipo.
Aproximadamente un 90% de esos individuos que tienen anticuerpo positivo, son
virémicos. Las personas virémicas pueden tener ya sea hepatitis crónica
persistente o hepatitis crónica activa.
Ambos, la cirrosis hepática y el carcinoma hepatocelular, son asociados a la
infección del VHC, pero evidencia disponible sugiere que el período de
incubación para esas secuelas puede exceder los 20 años.
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| El
abuso del alcohol puede acelerar el desarrollo de complicaciones. |
Los transplantes de hígado en caso de cirrrosis o carcinoma hepato-celular
parecen resultar en inevitable infección del órgano transplantado, pero el
nuevo hígado puede funcionar bien pese a la infección e inmunosupresión.
De hecho, algunos han sugerido que el daño hepático es mediado por una reacción
inmune, lo que explica por qué una de las drogas empleadas en terapia es el
ketoprofeno, un anti-inflamatorio no esteroideo.
La hepatitis crónica activa puede conducir a la cirrosis pese a la normalidad
de las pruebas de función hepática.
La normalización de las actividades de la transaminasas, ya sea en forma
espontánea o depués del tratamiento, no indica resolución de la infección. Sin
embargo, el fracaso en normalizar las pruebas durante la terapia, proporciona
evidencia de que la infección subyacente no ha sido curada.
Durante la infección crónica, el virus puede ser detectado en el hígado, en el
suero y en las células monocelulares de la sangre periférica.
La incapacidad en detectar el virus en el suero al final de la terapia y entre
los seis meses a un año después de completada, ha sido relacionada a curación;
si esto significa que los genomas virales han sido eliminados del hígado y de
las células sanguíneas permance incierto.
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Terapia
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Actualmente, la mejor arma actual contra la hepatitis C es el alfa interferón,
una droga que inhibe la replicación.
Altas dosis de alfa interferón son administradas durante seis meses del año. La
terapia de interferón alfa tiene efectos colaterales significativos y menos del
25% de aquellos tratados, son ¨curados¨.
Este tratamiento parece tener mejor resultado cuando se usa temprano en el
enfermedad. Se está acumulando evidencia de que un paciente cuyas pruebas de
función hepática no se han normalizado o que no ha superado el virus después de
un mes de terapia, no la va a hacer.
Incluso dentro del grupo de personas cuya viremia se vuelve indetectable con
las pruebas más sensibles, algunas recaen durante la terapia, mientras que
otras recaen cuando la terapia es retirada.
La duración de la terapia, el genotipo del virus y el número de los genomas
virales presentes en el suero, pueden ser predictores independientes de la
respuesta a la terapia.
Debido a la pobre respuesta al alfal interferón, otros regímenes terapéuticos
incluyendo el beta interferón, leucocito INF, ribavirin, ketoprofeno, y
taurourodesoxycolato, han sido estudiados; ambos, por separados y en
combinación con el alfa interferón.
Se ha notado cierto éxito, pero reportes rigurosamente observados de extensos
ensayos clínicos, no están aún disponibles.
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Genoma del VHC Antígenos y Prueba de Anticuerpos
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El genomena del VHC consta de una región 5´no traducida (NTR). A continuación,
hay una región estructural que codifica la nucleocápside y la cubierta de
glicoproteínas, seguida por las regiones no estructurales (NS) 1-5 y,
finalmente una región 3´no traducida (NTR) (Ver figura 1)
Las proteinas recombinantes hechas de transcripciones del cADN de los segmentos
del genoma, se ha utilizado como la base para los análisis de la investigación
del anticuerpo.
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| Análisis
de la investigación del Anticuerpo. |
EL primer análisis de enzima inmunoabsorbente (ELISA) para la detección del
anticuerpo del VHC, fue desarrollado por Ortho Diagnostic Systems (Raritan, NJ)
en 1990, usando la proteína recombinante de la fusión c100-3 (NS3 y NS4),
desarrollada por Chiron Corporation.
Aunque detectó menos del 90% de las infecciones de hepatitis no-A, no-B
asociada a transfusión, el uso de la prueba de VHC-ELISA redujo el rango de
hepatitis post transfusional a cerca de 3 por 10,000 unidades transfundidas.
Una gran desventaja de este ensayo de primera generación fue su incapacidad de
detectar anticuerpos en las etapas tempranas de la infección. Este periodo
"ventana" se extendía de 10 semanas a 6 meses.
El progreso en la información acerca de proteínas específicas adicionales del
virus de hepatitis C, condujo al desarrollo y lanzamiento de la segunda
generación de ensayos de múltiples antígenos, en 1992
La segunda generación de ELISA ha reducido el riesgo de infección de VHC post
transfusional a 1 por 103,000 unidades transfundidas. Recientemente, ha sido
desarrollado una prueba de tercera generación que contiene el antígeno de la
región NS5 polimerasa con la que se espera aumentar la sensibilidad de la
prueba.
La especificidad actual del ELISA es de 99,5% y la sensibilidad es de 75% (25%
de falsos negativos). Es en estas situaciones que la detección molecular llega
a ser importante.
De los diferentes regiones del genoma, los fabricantes han derivado las
proteínas sintéticas o recombinantes usadas como antígenos en los
procedimientos de ELISA.
Dado que los diferentes kits incluyen diferentes péptidos expresados por esas
regiones, las sensibilidad y especificidad de kits aún de una misma generación,
difieren ligeramente.
Aún no se han desarrollado pruebas específicas de anticuerpos IgM para el VHC.
Diversos estudios han demostrado que la presencia de IgM es variable en la fase
aguda.
Más aún, el IgM puede ser detectado en pacientes con enfermedad crónica.
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| Ensayos
de Confirmación de Anticuerpos |
Debido a la prevelancia de VHC en la población general es baja (2% a 5%), una
tasa inaceptable de falsos positivos podría esperarse en pruebas de tipos
ELISA.
Cuando paralelamente se detectan niveles séricos elevados de transaminasas en
un paciente con prueba de VHC ELISA positiva, probablemente una prueba
confirmatoria se hace inncesaria en estos tiempos de control de costos.
Sin embargo, debido a la presencia variable de transaminasas elevadas durante
la infeccón de VHC, en casos de transaminasas normales con anticuerpos
positivos se hace necesaria una confirmación.
Para aumentar la especificidad de las pruebas de ELISA de primera generación,
se desarrolló una prueba confirmatoria con tecnología recombinante , el
inmunoblot (CHIRON) RIBATM 1.0, Ortho Diagnostic Systems, Raritan, NJ).
Esta contenía tres bandas: una banda de antígeno 5-1-1, una banda de antígeno
c100-3 y una banda de superóxido dismutasa (SOD).
El SOD fue incluido como un control desde que el gen humano SOD fue unido al
gen c100-3 para expresión en levaduras.
También fueron añadidas bandas controles de nivel bajo y moderado de IgG.
Muestras de pacientes que reaccionaron con las dos bandas virales específicas a
un nivel mayor o igual a la banda de IgG sin haber reaccionado con el SOD,
fueron considerados positivos.
Conforme las pruebas de investigación médica fueron mejoradas, también lo
fueron las pruebas confirmatorias.
El ensayo (CHIRON) RIBATM 2.0 incluyó el péptido (c22-3) de la región
nucleocápside estructural, el péptido (c33c) de la región NS3, el péptido
(c-1003) de fusión NS3 y NS4, y el péptido (5-1-1) de la región NS4, junto con
bandas de SOD e IgG.
Un RIBA 2.0 positivo requiere reacciones con al menos dos productos genéticos
diferentes con una banda de SOD negativa. Tanto como un 20% a 30% de los sueros
positivos para la prueba de ELISA llevada a cabo por el RIBA 2.0, son
resultados indeterminados pues sólo son reactivos con el nucleocápside o las
proteínas NS3.
La prueba confirmatoria (CHIRON) RIBATM 3.0 ha sido desarrollada, pero la
aprobación de la (FDA) Fodd and Drug Administration está pendiente para uso de
diagnóstico en los Estados Unidos.
Esta prueba de investigación incorpora el productos recombinante del gen NS5 y
substituye los antígenos recombinantes de la versión anterior, excepto por el
c33c, con péptidos sintéticos.
Se ha reportado que tiene un porcentaje de resultados indeterminados de sólo
10% siendo la mitad de estas muestras positivas a la reacción de polimerasa en
cadena (PCR).
Sin embargo, las pruebas confirmatorias resultan muy caras y la información
clave necesaria para el manejo del paciente no es la presencia de anticuerpos
sino la presencia del virus que es está replicando.
El alto nivel de cronicidad de esta enfermedad, requiere que estos pacientes
sean identificados y tratados como sea necesario.
Al presente, solo el PCR o la señal de amplificación de la cadena ramificada de
(bADN) del análisis de VHC proporciona esta información, y el aumento de su
disponibilidad y fiablidad cuestiona la necesidad de cualquier prueba
confirmatoria de anticuerpos.
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Técnicas moleculares para la Detección y Caracterización del VHC
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Debido a que no hay métodos de cultivo disponibles del ARN viral mediante
técnicas moleculares es la piedra angular del diagnóstico. Los métodos
moleculares usados en el diagnóstico y manejo de la enfermedad del HCV en el
suero del paciente puede ser divididos en tres categorías:
Detección cualitativa del ARN viral por transcripción inversa PCR (RT-PCR) o
por detección de la señal de amplificación del ADN (bADN) ramificado, la
cuantificación de la carga viral en el suero a través del RT-PCR cuantitativa
del (bADN); y finalmente, la genotipificación del VHC a través de uno o varios
métodos moleculares.
Cada categoria de prueba molecular llena su propio nicho particular en el
diagnóstico y manejo de pacientes infectados con el VHC.
Debido a que el VHC es un virus ARN, su genoma debe ser transcrito primero en
forma inversa en ADN, para que la reacción en cadena mediada por la polimerasa
pueda tener lugar.
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| Prueba
cualitativa para el ARN del VHC |
Las pruebas cualitativas para el ARN del VHC, son usadas en varias situaciones
clínicas:
| 1.- |
Para ayudar a diagnosticar la infección aguda
de VHC previa a la seroconversión |
| 2.- |
Para ayudar a hacer un diagnóstico
en pacientes con hepatitis crónica con resultados negativos de
anticuerpos de VHC o cuyos estudios serológicos arrojan resultados
indeterminados |
| 3.- |
Para evaluar pacientes con hepatitis crónica y
autoanticuerpos, quienes pueden arrojar un falso resultado positivo en pruebas
serológicas |
| 4.- |
Para evaluar la persistencia de la infección de VHC
después de transplante de hígado, cuando el anticuerpo está presente
y la actividad de la transaminasa pirúvica puede estar normal |
EL RT-PCR cualitativo es el método más sensible para la detección directa de
ARN del VHC en el suero del paciente
La prueba usa un tuvo individual de reacción que contiene ADN polimerasa de
Thermus thermophilus, el cual es usado debido a su gran actividad sobre (RT) y
la ADN polimerasa, y a su termoestabilidad.
La prueba tiene una alta sensibilidad pues detecta el virus a niveles tan bajos
como 200 copias de ARN/ml.
Esto permite al RT-PCR cualitativo detectar el ARN del HCV en individuos tan
pronto como entre los 10 a 14 dias post infección, mientras que los últimos
procedimientos serológicos requieren un mínimo de 3 semanas y un promedio de 6
a 7 semanas.
En contraste, el procedimiento de amplificación de señal de bADN de Chiron,
tiene una sensibilidad menor pues detecta el virus cuando se encuentra en una
concentración mayor de 200,00 moléculas de ARN/ml. de suero.
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| Cuantificación
de ARN del VHC (CARGA VIRAL) |
La cuantificación de ARN del VHC está probando ser una herramienta útil en el
manejo de pacientes con VHC crónica.
Los niveles de ARN del VHC previos al tratamiento parecen ser un muy importante
predictor de la respuesta del paciente a los estándares de terapia de
interferón alfa.
Los pacientes con niveles de ARN del VHC menores que 2 millones de copias de
ARN/ml. de suero reportaron tener más probabilidad de lograr una respuesta
sostenida a los estándares de terapia de interferón alfa, que aquello pacientes
con cargas virales por encima de ese nivel.
Además, el cambio en la carga viral durante las primeras 1 a 4 semanas de
terapia, puede también ser un predictor importante de respuesta a la terapia.
Reportes anecdóticos sugieren que si la carga viral no ha decaído en forma
significativa en 4 semanas o menos luego de iniciar la terapia, el chance de
una respuesta sostenida es bajo, y un cambio en el plan terapéutico debería ser
considerado.
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| Genotipificación
del VHC |
Un estudio de 438 pacientes provenientes de 10 centros médicos terciarios a lo
largo de los Estados Unidos, encontró que la distribución de los genotipos es
bastante uniforme a través del país.
Recientes reportes describen una buena correlación entre el genotipo y la
severidad de la enfermedad, la carga viral, o la respuesta a la terapia del
interferón como sigue:
| 1.- |
El genotipo 1 ha sido asociado a un índice más alto de
la hepatitis crónica que los otros tipos. |
| 2.- |
El tipo 1b está asociado con una enfermedad mas severa
y quizás a un riesgo mayor de desarrollar carcinoma hepatocelular.
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| 3.- |
Las infecciones del genotipo 1, especialmente el 1b
tiene una respuesta mas pobre al tratamiento con interferón y una tasa más alta
de recurrencia que las infecciones por otros genotipos. |
Sin embargo, está claro que son necesarios mayores estudios y por el momento la
genotipificación debería permanecer en el campo de la investigación de
laboratorio.
En resumen, los métodos moleculares para la detección y la caracterización del
virus de la hepatitis C desempeñan un papel de vital importancia en el
diagnóstico y en el manejo de los pacientes infectados con VHC.
Sin embargo, debido a su costo y complejidad el uso debería ser restringido a
situaciones clínicas específicas en las cuales la información que éstos
proporcionan ha demostrado ser de significación clínica y no puede ser obtenida
por otros procedimientos de rutina (ELISA, trasaminasas, etc.).
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