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Las patologías en el proceso de coagulación sanguínea tanto hereditarias como
adquiridas se han convertido en un nuevo y apasionante campo en la práctica
clínica de cada día. Los nuevos conocimientos sobre mutaciones que se heredan,
los grandes avances tecnológicos en el laboratorio clínico y la gran cantidad
de nuevas medicinas que potencialmente pueden afectar de algún modo el
equilibrio de la cascada de la coagulación sanguínea son algunos de los
factores que han dado lugar a una nueva especialidad dentro del laboratorio
clínico que requiere que éste brinde ayuda o asesoría tanto para seleccionar
las pruebas dentro del extenso menú como para su interpretación adecuada.
Es bien sabido que las dos patologías de la coagulación son por exceso
(trombofílias) o por defecto (diátesis hemorrágica o alteración en la
hemostasis). La pruebas que nos ayudan a dilucidar los cuadros clínicos de
trombofilia son: el panel de anticuerpos antifosfolípidos, que consta de 14
diferentes anticuerpos cuya presencia de algunos de ellos está muy relacionado
a cuadros de trombosis, especialmente de los vasos placentarios, causando
pérdidas fetales frecuentes; el dosaje de antitrombina III; homocisteína
sérica; las mutaciones de Leiden del factor V o la mutación del gen de la
protrombina G20210A; el anticoagulante lúpico; la proteína S; la proteína C;
etc.
Por el lado de las alteraciones hemostáticas tenemos las clásicas pruebas de
coagulación, el dímero D, los factores de coagulación, el factor de Von
Willebrand y la prueba que ha adquirido un valor extraordinario debido a las
múltiples causas de sangrados insospechados: la AGREGACION PLAQUETARIA.
La agregación plaquetaria está indicada principalmente en:
1) Personas (sobre todo mujeres) que presentan moretones o sangrado con los
estudios rutinarios normales (“El síndrome del moretón fácil”). Mujeres con
menorragia y plaquetas en cantidad normal, las que podrían sufrir una
enfermedad de Von Willebrand u otras patologías de alteración cualitativa de
plaquetas (Glanzman, Bernard Soulier, etc.)
2) En pacientes con historia de enfermedad arterial: coronaria, cerebral,
periférica que toman antiagregantes plaquetarios (Aspirina, Ticlopidina,
Clopidogrel, etc.) y pueden no estar antiagregados. (Hasta un 30% de los
pacientes que reciben Aspirina o Cardioaspirina no están debidamente
antiagregados).
3) Cuando se realiza el riesgo quirúrgico para una cirugía mayor. Un grupo de
personas toman Aspirina u otros antiplaquetarios que interfieren con la función
plaquetaria y no lo comunican a su médico. También otros medicamentos pueden
producir alteraciones en la capacidad o calidad de las plaquetas .Estas
situaciones puede causar sangrado intraoperatorio importante. Una regular
cantidad de individuos son deficientes en cicloxigenasa y tromboxano sintetasa
que alteran la función plaquetaria y en quienes el tiempo de sangría es normal.
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